La Casita del Terror

La Casita del Terror
Sí, es una película de terror, y ustedes son los protagonistas...

viernes, 13 de agosto de 2010

El precio de la modernidad



“it´s men devouring men my dear”
Sweeney Todd

Por: Chux

Amigos, bienvenidos al curso y a la primera recomendación cultural de la casita del terror del profe Luis Carrasco, cada viernes les tendremos sugerencias para aprovechar el fin de semana. Pues bueno, es interesante que comencemos a valorar la gran aportación técnica de las revoluciones industriales, pero también el gran costo social que tuvieron cada una de ellas. Si uno llega a entender que en el capitalismo que comienza a tomar las riendas en la primera revolución industrial, el objetivo es imponer un nuevo medio de producción, que más tarde se perfeccionaría con Henry Ford y la reproducción en serie, y que esto es un proceso al que las potencias deben acceder a como dé lugar, podremos notar que es un nuevo sistema en el que, como afirmó Thomas Hobbes, “el hombre es el lobo del hombre”.

Muy interesante este último tópico. Cuando en el curso comenzamos por este tema es por el hecho llano de que el inicio de la sociedad moderna, y por ende nuestra sociedad actual, es un estado tardío y decadente de esa aventura que comenzó a finales del siglo XVIII, con la invención de la máquina de vapor, aunque el germen ya había sido plantado siglos antes eh.

Para llenar este punto y obtener el background necesario para comenzar a tener otra óptica de los temas, es necesario que recuerden su lectura de Oliver Twist de Charles Dickens, e incluso, que pongan también esta etapa como el nacimiento de la cultura popular en general, con los primeros pasos de los medios de comunicación tal y cómo los conocemos, en general un Londres dividido en tres clases sociales: la aristocracia, los comerciantes y la clase trabajadora.

 Y algunos estudiosos mencionan una clase más: la de los parias, compuesta por ladrones, prostitutas asesinos. Así se divide la sociedad entre la opulencia ridícula de las clases altas y la atosigante miseria de las bajas, como un caleidoscopio de lo que es la sociedad en la actualidad.

Ese Londres, la ciudad más grande y poblada de Europa en el siglo XVIII, tenía más o menos 650 mil habitantes, donde el Río Támesis era un caldo de cultivo de infecciones, debido a los desechos domésticos y de las fábricas, lo que ocasionaba enfermedades como el cólera, el tifus y la tuberculosis, pues no había alcantarillas ni drenaje.

Más de 55% de la población infantil moría antes de cumplir cinco años de edad, y los pobres pasaban el día embrutecidos con ginebra, de hecho a mediados del siglo XVIII, 9000 niños murieron intoxicados por ginebra, y en las fábricas se le daba a los niños para que pudieran trabajar más sin descansar. En fin, es una postal de una sociedad capitalista en formación, para que luego no les espante lo que ocurre en las sociedades actuales.

Lo que demostró Inglaterra, o como le llama el resto del mundo a solas, “la pérfida Albión” (y hay razones de sobra para decirlo), es que su ambición por preservar sus colonias, que era donde se basaba su poderío y dominio sobre el resto de las potencias coloniales, era tal, que en determinado momento debía abrazar el nuevo paradigma tecnológico o morir.

Piensen que la perfidia involucra a la reina Isabel I, siglos antes, dando en la cuenta de que si Inglaterra quería sobresalir tenía que sacar provecho del botín del nuevo mundo. Así, su idea fue la piratería, los corsarios, y posteriormente la esclavitud de los negros africanos. Reflexionen que ese es el mismo sentido de competencia en el sistema capitalista y que es el germen para lo que luego recrudeció durante la primera Revolución Industrial.

El costo del progreso es ése, y como diría el cantante y poeta Leonard Cohen, “He visto el futuro nena, y es asesinato” (¿qué dramático verdá?). Bueno, sólo noten que durante ese tiempo, la gente (sobre todo los niños) fueron obligados a trabajar horarios extenuantes en la  mendicidad más alarmante. En ese sentido, convendría que revisaran el caso de Jack el Destripador, para tener más color (color rojo, jor, jor) y una visión más clara de esto.

Esta vez que no sea sólo el morbo lo que los trae a este tema fascinante. Recuerden que sus crímenes los cometió en 1888, en el cruce de los dos siglos que auguran la Era Moderna. En palabras de muchos autores, Jack The Ripper es nada menos que la primera agria dosis de modernidad, lo que traía en sus fauces el cambio tan drástico de la revolución industrial.

Los asesinatos de Jack lograron que Inglaterra comenzara a tener un poco más de conciencia de las consecuencias sociales (y esto también, hay que decirlo, era para cuidar una imagen ante el resto del mundo), y así sanearon el East End y el barrio de White Chapel, el más pobre en el Londres Victoriano.


Y su recomendación cultural es… (tambores, por favor):

Ignoren las gracejadas del gordito inmundo éste
y clávense en el entorno

Tim Burton trabaja desde 2005 en una trilogía sobre el capitalismo. Claro que el gran público no lo ve bajo el oropel de Hollywood, pero Burton está elaborando una fuerte diatriba hacia el sistema de reproducción y todos los males que trajo la modernidad consigo.

De hecho todo el cine de Tim es bastante subversivo y mórbido si le dan una buena lectura e ignoran los pasajes más convencionales de la historia que se aboca a contarnos en cada filme. ¿Qué otra cosa podemos esperar de Tim, un tipo al que fascina la navidad y el Halloween, que ama las tradiciones?. Al final el rebelde máximo es conservador, un tipo que se pregunta el costo que traerán los cambios y valora que si se pierde la tradición y el concepto de otredad, pues el cambio debe detenerse.

Sweeney, la injusticia social engendra a los
peores monstruos
 
Pues bien, en las dos películas que lleva filmadas Burton sobre este tema, Charlie and the Chocolate Factory (2005) y Sweeney Todd: The Demon Barber of Fleet Street (2007), hay pasajes que bien a bien les explican claro que en el capitalismo el lobo es el lobo del hombre. La propuesta de este fin de semana es que vuelvan a esos filmes, o que los vean si no los vieron, y esta vez en lugar de centrarse en la historia, pongan ojo crítico a todo lo demás que está en la peli, respiren la movie, clávense en los detalles y vean con lupa los gestos de Mr Wonka, en todo aquello que le dice a los mocosos.

Y chequen el trasfondo de Sweeney, presten atención a las letras compuestas por Stephen Sondheim  y al argumento, y la tendrán fácil y además, pasarán un buen fin de semana redescubriendo a este portento de artista que es Tim Burton. Sobre todo señalen los conceptos que empatan con le tema del curso. Mencionen cinco de cada filme, viéndolo a profundidad y comparándolo a conceptos reales que se hayan revisado en clase (pero reflexionen eh, que de eso se trata), en no más de dos cuartillas (una cuartilla por movie), y ayudarán a su causa con las participaciones, y además (mejor que todo) tendrán otra óptica del cine de Tim.

Aquellos interesados tienen hasta el viernes próximo para entregar los puntos, no más.


No hay comentarios: