Prof, (¡salve rex tyranus¡) ¿qué le parece ésta?, tiene su moronga y bofe, y lleva como un no me olvides implícito.
Mmmm... Veamos qué tiene Omar…
Este es menos rudo, es así como chistosón (del estilo cómico-gore de Álex De La Iglesia) como diciéndoles: game over, pero en buena onda.
Vaya…
Vaya "buenas ideas" de este par de adjuntos (uno no habla, y el otro no se calla). Cuando les pedí que pensaran en una imagen para poner en la lista, al lado de cada uno de los nombres de los muchos reprobados, estaba pensando en algo como de las nuevas tecnologías, (para que no olviden las clases a pesar de que ya les dijimos: gracias por participar).
¿Como un emoticono su excelentísima?
Sí.
Omar, tú, que eres un obseso fanático del facebook, ¿No hay uno que tenga la carita, pero con los ojos cerrados de que ya pasó a mejor vida?
¿Quiere decir algo como esto?
Sí, alguno de esos, es la idea. Hay que elegirlo.
Su santísima maldad, este… ¿no se vería mejor con más rojo sangre y vísceras al lado?
No, tú siempre con tu apocalipsis y la sangre, y que Peña Nieto es el anticristo, en verdad vamos a hacer una colecta para mandarte a la… digo al loquero, porque...
Profesor...
¿Qué quieres Omar?
Creo que nos están… leyendo...
¿Sí?, lo dudo, nadie entra a este tugurio, ni lee las copias, ni hace bien los ocho mil cuadros sinópticos, y por eso rodarán cabezas...
En fin.
Por si las dudas, dispersémonos, tú, Omar, haz lo que sueles hacer, o sea, siéntate y no hables durante dos horas.
Y tú, como te llames, distráelos con uno de esos choros mareadores tuyos que a nadie le importan...
Sí su malignidad… ¡salve!
Ejem...
¡Hola!
Bienvenidos amiguitos del curso de Teorías 3. Comenzamos el tema de identidad y una de las cosas más interesantes es que entender este tema es la clave no sólo para pasar el curso (independientemente de que muy pocos lo lograrán, jajaja), sino para encontrar su razón de ser, el significado de la vida, neta eh, sino me creen, lean esto.
Los aborígenes australianos son de los grupos humanos más estudiados por los antropólogos y arqueólogos desde hace un par de siglos, porque son una ventana a la prehistoria, o sea, un enorme cúmulo de saber de la antigüedad.
El caso es que Mircea Eliade, el famoso y añorado historiador de las religiones, cuenta una anécdota que clarificará todo el rollito de la identidad. Resulta que una de esas tribus del desierto, cuando va de caza se ausenta semanas, en el campamento, levantan un poste de madera que llevan cargando desde la aldea, probablemente con inscripciones y grabados. Es la indicación de que es el lugar al que hay que volver una vez que haya terminado la expedición de caza en las regiones inhóspitas.
Ahora, Eliade comenta que se dio el caso que una vez, comenzó a llover mientras los hombres estaban lejos del campamento. Un rayo destruyó el poste. Cuando llegaron los aborígenes no encontraron el lugar en que estuvieron una noche antes, pues el poste ya no estaba.
¿Saben qué ocurrió?
Se sentaron y se dejaron morir.
Mediten en lo drástico que es lo anterior. Una idea primitiva que se nos hace algo bárbaro e inconcebible. Pero en realidad no lo es. El poste señalaba un Centro del Mundo, un lugar que mantenía a los nativos con la idea de que sabían a dónde llegar. ¿Qué pasa si esto falta?
Todo se convierte en caos. Es decir, piensen en que el desierto es, en ese sentido, como estar en las sombras, en el caos, el poste era el único vínculo con la luz, con el hecho de que existe algo que te saca del caos algo que es real, a lo que puedes volver cuando estés perdido.
Lo que llama Eliade la importancia del Centro. Si eso lo llevan al concepto de ciudad, se darán cuenta que lo que hace la ciudad (con su caos ordenado) es volver un cosmos habitable para vivir, civilizar el caos, es decir, encontrar un Centro del Mundo, poner un poste entre ustedes y el caos al cual saben que pueden volver en cuanto se sientan extraviados. Si no se han perdido, la idea central es que el Centro sirve para no perderse en el caos, para volver un cosmos el entorno y seguir adelante.
Unan esta idea con lo que hacen al tener su habitación propia, se alegran de que ya no la compartirán con sus hermanos, de que tendrán su propio espacio, la llenan de cosas que los identifican, (sí, su poster de Benny Ibarra darketo, el color de los cañeros del Zacatepec en la paredes, sus banderines del pan dulce Bimbo, su taza de coca cola de tres pesos), cuanta cosa los haga cosmizar un sitio, hacerlo un lugar habitable, hacerlo su hogar, hacerlo un Centro del Mundo, SU Mundo. Piensen en que ese mismo cuarto son cuatro paredes que cuando no son su habitación, puede ser hasta un lugar hostil.
Si me siguen, la onda con la identidad no es muy distinta al concepto de un Centro. La identidad es aquello que nunca va a cambiar en nosotros, es el elemento que nos identifica y nos hace sentir que nuestra misma personalidad no es un caos.
¿Un poco mariguano el rollo no? Pero es teoría social dura que les ayudará a entender de una forma más completa el próximo periplo del curso, y a impresionar a su hombre, mujer, animal o cosa.
Y la aberrante tarea de esta semana es…
Quizá conozcan ya algo de la obra de Gary Jennings, algunos quizá ya leyeron Aztec, un libro que es fascinante, y además hyper mega recontra archi súper popular, (debería haber un término para decir que este libro es lo que le sigue a eso), por tal razón, para algunos quizá les parezca literatura barata que leerá el albañil de la obra mientras saborea su taco de queso con jalapeños y lo empuja con su Jarrito rojo, (jajaja).
Pero no eh, Gary es un verdadero apóstata, un hereje, un hijo de puta de la más fina estirpe, y por ello se los recomiendo ampliamente, jajaj. Pero no sólo por Aztec, sino por sus otras grandes novelas: The Journeyer (El Viajero); Raptor (Halcón) y Spangle (Lentejuelas), entre otras.
Creo que les ayudará a ver también que la genialidad se da en las propuestas más populares y más vistas, y que ésta no tiene que ser pretenciosa, el estilo de Gary es directo, nada adornado, pero la imaginación que tenía no la alcanza cualquiera, osea, no todos entienden el rollo más profundo de esos autores sólo porque, paradójicamente, los lee mucha gente.
El punto es que Gary es antes que todo, un humorista, un tipo que debería ser considerado algo más que un escritor de novela histórica de los muchos que escupe cada década. Este hombre hizo el viaje de Marco Polo a China, para escribir The Journeyer, vivió en México muchos años para escribir Aztec, y viajó con muchos circos para escribir Spangle, y eso no lo hace cualquiera, maestros. Es un auténtico investigador, y sus personajes aunque parecen McGyvers (vean youtube para ver de qué hablo), son bastante cáusticos, desalmados pero entrañables como para que nos importe lo que les va a pasar.
Aquí les dejo el link a un cuento de Gary, que fue uno de los primeros textos que escribió. Espero lo lean, lo disfruten, y lo vinculen con lo arriba descrito sobre los aborígenes australianos, y que le den una oportunidad a las kilométricas, pero trepidantes novelas del buen don Gary, que se nos adelantó en el viaje final y nos dejó en 1999 (snif...)
Y esperen más terror el próximo viernes.
Léanlo aquí (de hecho tanto Journeyer como Raptor son libros que ya no se editan en México, por lo que la única forma es leer en los PDF, los cuales también pueden bajar de esta página. Para que les sea menos pesada la lectura pueden meter el PDF en el PSP, en la Nintendo DS o en el celular o los que ya tengan el Reader de Sony o la Kindle de Amazon es una opción infinitamente mejor. Es drástico, pero estos libros ya no los encuentran ni en las librerías de viejo):
http://www.scribd.com/doc/3032090/Jennings-Gary-Tarde-O-Temprano-O-Nunca-Jamas


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