La Casita del Terror

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Sí, es una película de terror, y ustedes son los protagonistas...

jueves, 23 de septiembre de 2010

La identidad de lo posible



Por: Chuy’s

Pues después del “puente Calderón” (jo jo, su malignidad es en verdad hilarante), hay mucho en qué meditar para ir uniendo poco a poco el tema de la identidad. He de confesarles que la Facultad de Ciencias Políticas me espanta. Hace dos años que dejé de auxiliar al herr professor (¡salve rey de las tinieblas!) y el primer día de clases de este curso me sentí de vuelta en un pasado que pensé que ya no existía.

Caminé como siempre hasta el maldito cerro donde pusieron la FAC, y me imaginé estar en una película de los Muertos Vivientes, otra vez, al ver a un montón de personas caminar en la oscuridad en busca de cerebros para el desayuno. Luego, subí la mil veces maldita rampa y esperaba que hubiera elevadores o teletransportadores para no tener que subir al tercer piso del A (todos los cursos mandan a su satánica majestad hasta la azotea) pero no, y noté que todo estaba igual eh, que todo era lo mismo, nada más que ahora no podía reconocer a absolutamente nadie.



 Luego creo que fui un tonto al pensar que ya no habría cuadernos y que todos sacarían su mini computadora para tomar notas, o que algunos llevarían a su Robotina para que tomara el dictado, y cuál fue mi asombro cuando vi que todos sacaron su cuaderno Scribe, y que otra vez casi nadie nos pelaba (jajaj, bueno eso no va a cambiar nunca).

Miré la explanada en que tantas horas pasé en la chacota y la mala ocupación y nada había cambiado (creo que la de los dulces tuvo otros 20 hijos y ahora atienden su puesto, pero fuera de eso nada), pude ver unas nuevas banquitas de concreto, pero salvo eso, parecía de vuelta al pasado. 



Hasta busqué coqueto a una  de mis amigas en el lugar que siempre me esperaba, pero esta vez en lugar de saludarme con gozoso placer, me barrió como si fuera yo María la del Barrio y me hubiera acercado a su parabrisas a venderle mis chicles.

 Fui al cubículo del CGH para sacar una copia, y el mismo sonriente morenito de lentes que vi en la tarde, en la mañana y casi todos los días durante más de un lustro, me despojó de mi peso para darme mi copia, mientras mecía con el pie la cuna de su bebé, que ya tenía como juguetes una copiecita de papel de goma y unos lentes (ok, eso último sólo lo imaginé).



Pero lo más terrorífico fue cuando vi venir a uno de los bibliotecarios con el mismo suéter (que parece de primaria diurna de la SEP)  el vato que sellaba mis libros. Recuerdo que una vez un amigo muy enojado por la burocracia que exuda ese tipo del suéter y su mamuca incompetencia, le llamó: “sangre de esclavo”, y le dijo que cuando él ya hubiese salido, seguiría sellando libros.  Pues no se equivocó, así que mi primer reflejo fue llamar a mi amigo para comentarle de mi avistamiento del “slave blood”, jajaj.

Sirvan las anteriores líneas de introducción a nuestro tema de hoy, y piensen en el riesgo de que convirtamos una identidad tan excepcional, que debe nutrirse de nuevas propuestas y evolucionar, en una comodidad, en detenerse para preservar lo ganado en lugar de hacer un autoexamen y progresar.



Es ejemplo de la identidad de lo posible, y ustedes que caminan casi todos los días por la UNAM no podrán dejar de ver ese contraste, apreciarlo y como los cerebros sociales de toda la uni, que tenemos que ser en esta facultad, hacer un comentario crítico. ¿Vieron a Beltrones en la cámara?, el Don Beltrone, el tipo más pillo del Priísmo vanagloriando la universidad que hace unos años quería que se privatizara si eso le iba a dar alguna renta política a su candidato.

Una ceremonia “solemne” para dar la felicitación a la Universidad en sus 100 años, y que parecía lunes de horrores a la bandera. Amén del chascarrillo que nos hace llegar nuestra clase política y su ceremoniosa y anquilosada forma de ver este hecho con su “solemnidad”, lo que interesa sobre la identidad es entrever cómo en ese proceso que hemos comentado, la identificación, la función y el sentido de la identidad se puede dar en proyectos como el que son parte ustedes al ser universitarios.

Tengo este amigo, gran jugador de básquet, que los domingos de juego llega siempre con su chamarra de la UNAM que dice Académico (horrenda por cierto, el puma parece un tlacuache). Y pueden decir que el hombre está orgulloso de portar esa prenda y que dar clases en la facultad es una de sus cosas más preciadas en la vida. Luego tengo otro que va a los partidos de los Pumas y en verdad siente una identificación que te hace sonreír con su apego a la Universidad y con su sudadera azul parece guardia de auxilio UNAM o algo peor. 



Ahora, noten que estamos en una suerte de utopía. Un lugar en donde al alcance hay museos, teatros, áreas verdes, espacios abiertos, arquitectura, paz; lejos de la ciudad, un lugar, exactamente, esquilmado a la urbanidad, con su propia autonomía. Es decir, una identidad, formada de miles de caracteres distintos pero con algo en común.

 En realidad podrían acusar los murales de Ogorman, Siqueiros y Rivera de pugnar por algo que a 50 años de creado parece muy difuso, es la utopía de otra generación (y si van a Filos escucharán a chavos de su edad cantando las de Pablo Milanés, ensoñándose con luchas que ya no tienen mucho que ver con los nuevos retos que enfrentan ellos) y las imágenes en la biblioteca central que hermanan al “mexicano” con el resto de la humanidad, pueden parecer una forma dulce de engañarnos con un discurso que en el papel nunca ha sido: la utopía de lo posible le llaman.

Porque es fascinante ver que tan compuestos de diversidad como somos, ese sueño parece sólo posible mientras están en la Universidad, y cuando ya salen a la ciudad, una vez que se subieron al microbio, o esperaron el metrónomo, esa idea revela su imposibilidad de ocurrir en otro lado más que aquí.

Algunos de nuestra facultad todavía claman por una idea socialista, y exaltan a Ché Guevara, Mao y Fidel, y su biblia es el Capítal de Marx, ignorando que el mismo teórico aseveró en una ocasión de que probablemente de vivir más de 100 años él tendría que reescribir su obra, porque la sociedad es monstruo cambiante.

Es decir, la UNAM, su UNAM, es un centro del mundo, y es un reducto en la que se puede hacer realidad (al menos dentro de los confines de este pequeño Estado) una libertad de pensamiento que es necesaria, aunque no colindemos, o ya no signifique gran cosa la lucha de Ho Chi Minh.

Pero algo importante a tener en cuenta en la creación de identidades proyecto como la UNAM, es que a pesar de que podamos estar en contra de males que entraña toda esa creación (sí, de acuerdo, la burocracia, el slave blood, es una de ésas), se basan en preceptos que vale la pena defender y abrazar, porque al final es una lucha humana que entraña lo que ya han escuchado, desarrollar al ser humano y algo que ustedes notarán que es rarísimo que se dé afuera: el concepto de la otredad, y con eso en mente, formar parte (como forman) de esta comunidad, debe servir de inspiración para convertirse en alguno de los distinguidos miembros que aportó algo a este país. ¡Y por favor ayuden a cambiar a esa Facultad!


Y el dulce maleficio que les toca es:


Manderlay (2005), de Lars Von Trier, es la segunda parte de la trilogía sobre Estados Unidos de este cineasta danés. Es la segunda parte de Dogville (2003), donde el director, acusado de misoginia y conocido por su antiamericanismo, hace sufrir a Nicole Kidman a tal grado que el personaje que encarna, Grace, terminará siendo interpretado por tres actrices distintas cuando la trilogía termine próximamente.La segunda Grace es Bryce Dallas Howard, nada menos que la entonces hijita del director Ron Howard, y tienen que ver la tortura a la que somete Von Trier a la pobre muchacha a grado tal de que Bryce puso pies en polvorosa y no volverá para el final de la trilogía. Recuerden además que el simpático Lars fue el que hizo que Bjork, la artista islandesa que protagoniza su musical, Dancer In the Dark (2000), jurara no volver a actuar nunca más después del tratamiento de Von Trier a pesar de su gran trabajo, en fin, tienen que verlo.

Manderlay es el personal vistazo de don Lars, a la relación entre negros y blancos en EE.UU y vale la pena que la vean para identificar las psicologías de cada raza y cómo puede variar el concepto de identidad de lo posible, de la concepción de Grace de la raza negra, como blanca, a la concepción del negro tiene como negro y la idea utópica de ambas. No se saquen de onda, el tipo, uno de los fundadores del movimiento Dogma, utiliza la puesta en escena brechtiana en la que todo lo que son escenarios y decorados tienen que ser imaginados, pero una vez que pasen ese escollo les parecerá una gran cinta, exigente, pero para eso estamos, para retarlos. En fin, disfrútenla y si pueden vean también Dogville.

Pues pasen un estupendo fin y nos vemos el viernes.



Pero antes disfruten la segunda canción del The Suburbs y saboreen su letra.



Track2: Ready to Start




Ready to Start

Businessmen drink my blood
Like the kids in art school said they would
And I guess I'll just begin again
You say can we still be friends

If I was scared, I would
And if I was bored, you know I would
And if I was yours, but I'm not

All the kids have always known
That the emperor wears no clothes
But to bow to down to them anyway
Is better than to be alone

If I was scared, I would
And if I was bored, you know I would
And if I was yours, but I'm not

Now you're knocking at my door
Saying please come out with us tonight
But I would rather be alone
Than pretend I feel alright

If the businessmen drink my blood
Like the kids in art school said they would
Then I guess I'll just begin again
You say can we still be friends

If I was scared, I would
And if I was pure, you know I would
And if I was yours, but I'm not

Now I'm Ready to Start

If I was scared, I would
And if I was pure, you know I would
And if I was yours, but I'm not

Now I'm Ready to Start

Now I'm Ready to Start
I would rather be wrong
Than live in the shadows of your song
My mind is open wide
And now I'm ready to start

Now I'm Ready to Start
My mind is open wide
Now I'm Ready to Start
Not sure you'll open the door
To step out into the dark
Now I'm ready!


Listo para comenzar

Los hombres de negocios beben mi sangre
Tal y como decían los chicos en la escuela de arte que pasaría
Y creo que sólo comenzaré de nuevo
Dices que seguimos siendo amigos

Si estuve asustado, lo estuve
Y si estuve aburrido, tú sabes que lo estuve
Y si fui tuyo, ahora no lo soy

Todos los niños siempre supieron
Que el emperador no llevaba nada puesto
Pero someterse a ellos, de cualquier modo
Es mejor que estar solo

Si estuve asustado, lo estuve
Y si estuve aburrido, tú sabes que lo estuve
Y si fui tuyo, ahora no lo soy

Ahora tocas a mi puerta
Pidiéndome que los acompañe esta noche
Pero prefiero estar solo
Que pretender que me siento bien

Si el hombre de negocios bebe mi sangre
Como los chicos de la escuela de arte dijeron que pasaría
Y creo que sólo comenzaré de nuevo
Dices que seguimos siendo amigos

Si estuve asustado, lo estuve
Y si fui puro, tú sabes que lo fui
Y si fui tuyo, ahora no lo soy

Ahora estoy listo para comenzar

Si estuve asustado, lo estuve
Y si estuve aburrido, tú sabes que lo estuve
Y si fui tuyo, ahora no lo soy

Ahora estoy listo para comenzar

Ahora estoy listo para comenzar
Prefiero estar equivocado
Que vivir en las sombras de tu canción
Mi mente está abierta
Y ahora estoy listo para comenzar

Ahora estoy listo para comenzar
Mi mente está abierta
Y ahora estoy listo para comenzar
No estoy seguro si abrirás la puerta
Para entrar a la oscuridad

¡Ahora estoy listo!

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