Salma Hayek y su nuevo look darki
Por: Chucho cachucho
Pues estamos al fin ubicados donde el herr profesor (salve señor de la maldad profunda y de las llamas aterrantes del averno), nos quería colocar. Apuntes sobre la posmodernidad sobran, podría ser que también es una época en la que la muralla que dividía muchas disciplinas comienza a derrumbarse y eso complica aún más todo.
Piensen en cómo esos dos conceptos explicados en clase, el de la corriente principal (mainstream) y el del subterráneo o contracultura, conviven cada vez más descaradamente.
Y es que hay que entender que en ambos ámbitos hay una hipocresía implícita, en el mainstream a aspirar a ser una cultura en donde todos pueden participar, sí, pero una cultura basura, formada por instantes resumidos y pasteurizados de las mejores obras y concepciones de la humanidad y lo más asimilable y vendible del underground. Y en el underground, una atroz e ilusa convicción izquierdista y socialista de la cultura, que defiende la pureza de la expresión frente al predominio de la lógica depredadora del consumismo capitalista, como si a la larga el socialismo utópico no se hubiera convertido en otra cara del totalitarismo.

Sí, el mainstream les lava el cerebro (cuando tienen uno)
Ni uno ni otro tiene razón del todo, y estar en un justo punto medio para advertir los excesos de cada cual sería un objetivo alcanzable en el análisis de las teorías de la comunicación.
En resumidas cuentas, todo esto es parte del proceso que se da debido en gran parte al mercado, y como éste comprende que no puede englobarlo todo en su concepto de público masa (los que elijan publicidad le llamarán target al público específico, y público masa o público en general, a la enorme masa homogénea de consumidores globales) y tiene que partir a una diferenciación, que sin embargo no deja de ser una identidad creada por el consumo, y como tal una de las máscaras más de la Matrix (jajaja).

¡Ay ojón!
Por ejemplo, en ese sistema al profe Luis (salve rey supremo del sufrimiento impiadoso) lo considerarían adulto contemporáneo, y le dirían que su estación de radio es Mix FM, su programa es Papá Soltero, su botana favorita, las papas Sabritas que anunciaba Yuri, y sus programas predilectos… no sé, cualquiera en donde se viera un poco esa cultura del adulto, serio, intelectual.

Cara de los alumnos
al escuchar al herr professor
Y así, sólo por su edad, irían encasillándolo en una serie de estereotipos y clichés (con Pimpinella, Paquita, José José y todo lo que se les ocurra para aderezar), para así poder venderle una determinada clase de productos, y si el Profe Luis (salve, oh monarca supremo de la oscuridad eterna), no tuviera una identidad muy clara, y el ingenio para ser otra cosa que lo que le dictan, simplemente terminaría creyendo en lo que ese sistema quiere proyectar de él, porque es lo más fácil, y salir a moldearse un nombre y una huella característica es un trabajo difícil. Es lo que nos explica Gerard Imbert en su obra, El Zoo Visual, muy recomendable para cuando no tengan tanta tarea.
Si captan, ese es el proceso de indiferenciación que ocurre también en la cultura consumista puesta para los jóvenes, o sea, no es mentira que para la industria el joven sólo es un imbécil, como el niño (para el que tienen películas de perros deportistas y ratones parlanchines), sólo que con poder adquisitivo un poco mayor; es el futuro consumidor, y hay que aprender a alienarlo. Y piensen en los estereotipos de la saga Twilight o Crépusculo, y tendrán la respuesta a este complejo proceso.

El nuevo muñeco de aparador
("pero qué muñecote", diría la chupitos)
Piensen en los dos galanes, Pattison y la mamuchis Kristen Stewart (¿ay dolor aquí está tu inyección!); cómo es el rollo del vampiro (una idea totalmente contracultural), y el romanticismo ñoño las series de TV para teenagers, como un pastiche de Smallville, Greek, Dawson´s Creek, Felicity, Beverly Hills 90210 y las que se les ocurran.
Cómo es el rollo metrosexual, pero de intelectual demodé; cómo es el rollo de las secuelas que acertadamente comentó el Prof Luis (Salve, oh, amo irrevocable del vacío y el terror supremo); cómo es el rollo de la inmortalidad, de los 15 minutos de fama que aludía Andy Warhol, y sobre todo; cómo es el rollo de lo generacional, es decir, Brad Pitt fue el símbolo sexual de las chicas de mi generación, pero ahora él es un poco más de la onda “madura” (chequen que asqueroso sistema principal, y cómo cataloga y descataloga todo como si se tratara del súper mercado, y cómo hablamos de caducidades y de tiempos, de “estar vigente”).

Qué bonitas cosas hace dios pa'
sus hijos (voz de norteño)
Y ahora Pattison es el estereotipo de ese nuevo galán, que no es exactamente un portento físico, sino que sobre todo también es sensible (y si pensaron en Elmo el Emo, tienen diez), y es más introspectivo, es más una construcción estudiada de los modelos de la juventud de la actualidad un pastiche mercadológico.
Y piensen en el lobito de la secuela. Piensen en cómo esa industria en realidad es mentecata y está creando a puro ser lobotomizado, dando a luz a una juventud pasiva, obnubilada y estereotipada. Vean ese actor, Taylor Lautner, a su imponente musculatura, y piensen en el diminuto cerebro de los productores de Hollywood.
Qué otra cosa podría ser un cuate tan fornido, que un ser “salvaje” (uy sí), animal (no lo discuto), un hombre lobo, pero cool, sensual, y obvio, como Tom Welling en Smalville se tendría que quitar la playerita para vender su erotismo bautismal (absurdo) cada tres minutos, ese único erotismo mojigato que está permitido venderle a los adolescentes.

"Cáspita!, que me he manchado de mole la playera
(otra vez), tendré quitarmela para presumir mis
tetillas"
Piensen en que todo eso es el know how, osea, la fórmula, el manual para convertir una historia en un hit, en un fenómeno de ventas, en una forma de vender el encanto y transgresión del vampiro, (no así su rareza espectral) en un aparador más amplio, de una forma que no lastime a nadie, y que, mejor que todo, sirva para hinchar las alforjas de una clase de ejecutivos que saben vender muy bien un producto generacional, y darle una identidad a generaciones de jóvenes que están en un momento definitorio de su vida.

Cara de terror de los alumnos al escuchar
al adjunto Chucho Cachucho
Ahora, todo este panorama no estaría completo si no subrayamos que en la época moderna y posmoderna que nos ha tocado, siempre ha sido así. Es decir, es definitivo que tener el poster de Pattinson besando a Stewart (¿¡qué te tomas mi reina!?) puede considerarse como una pésima muestra de alienación al medio, y más porque el adolecente busca símbolos de la cultura con los cuales identificarse y formar su identidad, sus gustos y predilecciones.

Cara de los alumnos
al escuchar al adjunto Juan Pablo
La respuesta es que esa misma cultura popular de referencia y reactualización del pasado, es tan amplia, y el verdadero artista pop lleva a sus aficionados a investigar, a clavarse con las referencias que inspiraron su apropiación. Así, el ser moderno descubre en el pasado no sólo una vetusta referencia que “ya no está en boga”, como quiere hacer creer el mainstream, sino también el sentido de una producción cultural que hermana a seres humanos de otras épocas con la nuestra y así salimos del ciclo del capitalismo tardío que describe Jameson, hermanándonos con el resto de las generaciones.
Por eso, como diría Giovanni Sartori, el reto en estas épocas es la selección de la información, y entender que el objetivo no es abominar la maquinaría aquí descrita, sino entenderla, y no caer en sus dictados, no terminar en las fauces del capitalismo tardío, convirtiendo al consumo en un signo (como dice Jean Baudrillard). Esa es la mejor forma de ser un híbrido de lo mejor de ambos mundos entre el apocalíptico y el integrado que menciona Umberto Eco.
Cara de los alumnos al escuchar al adjunto Omar
(¡situación que ocurre una vez cada milenio!)
Y para que nos sueñen…

De pie irrespetuosos,
con ustedes Sir Edward Elgar
El apunte final sobre la identidad, la hibridación y la posmodernidad, se los podría dar la simple escucha de la Sinfonía 1 de Edward Elgar, interpretada por primera vez el tres de diciembre de 1908. Claro, es una obra clásica de la música universal, en particular de la tradición inglesa, con sus cuatro movimientos, en verdad que si la escuchan se enamorarán de ella, y será más fácil trabajar en el sentido de lo que les explicaré.
La identidad es algo tan distintivo, que aún en la posmodernidad pueden encontrar que en medio de todas esas hibridaciones, mixturas y sincretismos, hay una voz, una huella digital, una forma distintiva de contar la misma historia.
Eso es la apropiación, descrita hasta el cansancio en clase, el proceso que elabora el creador de un bricollage, que no imita al original, sino que lo reinterpreta, y le añade una dosis de sí mismo.
Regresando al ejemplo de la Sinfonía 1 de Elgar, el punto central es que las partituras son siempre las mismas, pero piensen que a 102 años de distancia de la primera interpretación de la Hallé Orchestra, conducida por Hans Richter, muchos otros compositores han tenido que interpretarla para los públicos de décadas posteriores.
Piensen en que es un fenómeno similar al de reactualizar la historia de vampiros que elabora la industria en la saga Twilight, es decir, el hecho de que sería un crimen que las nuevas generaciones no conocieran el grandioso Elgar, sólo que en el caso de Crepúsculo, a la industria sólo le importa vender el producto, o pastiche, y ni interés tiene por compartir un aspecto cultural que engrandezca el intelecto del público, sino simplemente que los conquiste, que los encante y que los despoje de parte de su dinero.
Ahora, volvamos al ejemplo de Elgar. Piensen en que para el experto en música y para el mismo melómano respetuoso y atento, a pesar de que es la misma partitura, no existen dos orquestas que interpreten igual este clásico imperecedero.
Escuchen por ejemplo la interpretación que hace Colin Davis y la Orquesta Filarmónica de Londres, de la obra (es mi favorita amigos), y escucharán que el director retarda los momentos y su tempo es más mesurado, le da un aire épico más notable, sobre todo a mis dos momentos favoritos de toda la obra: el comienzo, con ese himno muy alusivo a la realeza de la corona británica, y el inicio del tercer movimiento, con esos violines casi etéreos que aparecen de la nada, pero que son parte del desarrollo de las otras piezas, y al final, en el clímax, la gente aplaudiendo, ha hecho que no pocas veces me ponga a aplaudir en plena calle y la gente se me quede viendo como si fuera el camellito (¡no siento mis piernas!)
El caso es que la versión de George Hurst con la Orquesta Filarmónica de la BBC, es más energética, más rápida, podría decirse, y acentúa más el poder de los movimientos, que cambian sin pausa, incluye una pieza más, que para mí no tiene sentido, parece una fanfarria y su final no incluye aplausos.
Es decir, si me siguen, no hay dos versiones iguales, porque cada artista, cada conductor, le pone algo distintivo a su versión.
Si ustedes concluyen que eso es la identidad del maestro de orquesta, habrán resuelto uno de los grandes enigmas de la posmodernidad, y es que aunque el sistema capitalista quiera decirles que no hay nada nuevo, el que sabe ver, el que sabe buscar y el que sabe escuchar (en este caso), jamás creerá esa patraña, y encontrará lo nuevo dentro de lo que ya está dado, se apropiará de la esencia de lo creado para crear algo nuevo y excepcional, como siempre ha ocurrido.
Para cualquiera que se interese no tiene más que pedirme una copia de la Sinfonía 1 de Sir Edward Elgar, y yo con gusto se las grabo.
Los esperamos el próximo viernes, vayan con Dios.

Pero no se vayan sin disfrutar las siguientes dos canciones del The Suburbs, y cantarlas en español o inglés.
Track8: Half Light II
Half Light II (No Celebration)
Now that San Francisco's gone,
I guess I'll just pack it in.
Wanna wash away my sins,
In the presence of my friends.
You and I we head back East,
To find a town where we can live.
Even in the half light,
We can see that something's gotta give.
When we watched the markets crash,
The promises we made were torn
Then my parents sent for me,
From out West where I was born.
Some people say, they've already lost,
But they're afraid to pay the cost for what we've lost.
Pay the cost for what we've lost
Now that you have left me here,
I will never raise my voice.
All the diamonds you have here,
In this moment which has no life.
Oh, this city's changed so much
Since I was a little child.
Pray to god I won't live to see
The death of everything that's wild.
Though we knew this day would come,
Still it took us by surprise.
In this town where I was born,
I now see through a dead man's eyes.
One day they will see it's long gone.
One day they will see it's long gone.
One day they will see it's long gone.
One day they will see it's long gone.
Penumbra II (sin celebración)
Ahora que San Francisco se ha ido
Creo que simplemente empacaremos
Quiero lavar mis pecados
En la presencia de mis amigos
Tú y yo regresaremos al Este
A encontrar un pueblo en donde podamos vivir
Incluso en la penumbra
Podemos ver que hay algo que dar
Cuando vimos colapsar a los mercados
Las promesas hechas se desgarraron
Entonces mis padres enviaron por mí
Del Oeste, donde nací
Alguna gente dice, ya están perdidos
Pero tienen miedo de pagar el costo por lo que perdimos
Pagar el costo de lo que perdimos
Ahora que me has dejado aquí
Jamás alzaré mi voz
Todos los diamantes que tienes aquí
En este momento que no tiene vida
Oh, esta ciudad ha cambiado mucho
Desde que era un niño pequeño
Rezo a Dios por no vivir para ver
La muerte de todo lo que es salvaje
A pesar de que sabemos que ese día llegará
Nos tomará por sorpresa
En este pueblo donde nací
Ahora veo a través de los ojos de un muerto
Algún día, ellos verán que se ha ido
Algún día, ellos verán que se ha ido
Algún día, ellos verán que se ha ido
Algún día, ellos verán que se ha ido
Track9: Suburban War
Suburban War
Let's go for a drive
See the town tonight
There's nothing to do but I'll unwind when I'm with you
This town's so strange
They built it to change
And while we're sleeping all the streets, they rearrange
And my old friends, we were so different then
Before your war against the suburbs began
Before it began
And now the music divides
Us into tribes
You grew your hair so I grew mine
They said the past won't rest
Until we jump the fence and leave it behind
And my old friends, I can remember when
You cut your hair
We never saw you again
Now the cities we live in
Could be distant stars
And I search for you
In every passing car
The nights are warm
Yeah, the nights are warm
I've been living in the shadows of your song
Living in the shadows of your
Song
In the suburbs I, I learned to drive
People told me we would never survive
So grab your mother's keys we leave tonight
You started a war
That you can't win
They keep erasing all the streets we grew up in
Now the music divides
Us into tribes
You choose your side I'll choose my side
All my old friends, they don't know me now
Oh-oh
All my old friends, are staring through me now
Oh-oh
All my old friends, they don't know me now
All my old friends, they don't know me now
All my old friends, wait
Guerra Suburbana
Manejemos
Observa el pueblo esta noche
No hay nada qué hacer, pero hayo algo cuando estoy contigo
Este pueblo es tan extraño
Lo construyeron para cambiar
Y mientras dormíamos, todas las calles re arreglaron
Y entonces mis viejos amigos, eran tan distintos
Antes de que tu guerra contra los suburbios comenzara
Antes de que comenzara
Ahora la música nos divide en tribus
A nosotros en tribus
Dejaste crecer tu cabello, así que yo dejé crecer el mío
Dicen que el pasado no descansa
Hasta que saltas la cerca y lo dejas atrás
Y mis viejos amigos, puedo recordar cuando
Te cortaste el cabello
No volvimos a verte otra vez
Ahora las ciudades en las que vivimos
Podrían ser estrellas lejanas
Y te busco
En cada carro que pasa
Las noches son cálidas
Sí, las noches son cálidas
He estado viviendo en las sombras de tu canción
Viviendo en las sombras de tu
Canción
En los suburbios yo, yo aprendí a manejar
La gente me dijo que jamás sobreviviría
Así que agarra las llaves de tu madre, nos vamos esta noche
Comenzaste una guerra
Que no puedes ganar
Siguen borrando las calles en las que crecimos
Ahora la música nos divide en tribus
A nosotros en tribus
Elige tu bando, yo elegiré el mío
Todos mis viejos amigos, no me conocen ahora
Oh-oh
Todos mis viejos amigos, no me conocen ahora
Oh-oh
Todos mis viejos amigos, no me conocen ahora
Todos mis viejos amigos, no me conocen ahora
Todos mis viejos amigos, esperan

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